Más de una vez nos han preguntado si en Generación Hortaleza hacemos taller de ajedrez, o tenemos juegos como las damas, y les hemos respondido que no. Hay varias razones de numerosas longitudes, así que podemos explayarnos con cada una de ellas en nuestro blog.
En primer lugar, no estamos capacitados para enseñar ajedrez. Enseñar ajedrez requiere de muchos años de conocimiento y práctica, cosa que los organizadores no tenemos, ni tenemos contactos para ellos que querrían realizar esa labor.
En segundo lugar, la idea de un taller de ajedrez es diametralmente opuesta a un club de juegos de mesa. Si bien algunos de los organizadores del club llegamos a estar en club de ajedrez, en retrospectiva no creemos que sea esencialmente beneficioso para nosotros. El ajedrez en su estado actual, es un juego bastante bueno y si bien es fácil entrar y aprender cómo se mueven las piezas, llegar a aprender movimientos y estrategias y formas de contrarrestarlas requiere no de meses, sino de años de práctica. No hay más que ver una partida entre alguien que está en sus primeros meses que alguien con su buen número de participaciones en competiciones regionales. Es un juego fácil de entrar, pero que las diferencias de habilidad se notan y llegan a ser contraproducente para la idea de un juego donde lo importante es pasarlo bien. Para un club de juegos de mesa, una opción de puramente ajedrez sería gente que estaría enfrascada en sus juegos y en grupos cerrados sin interactuar con el resto, un tipo de dinámica que no es lo que se busca en este tipo de asociaciones, clubs y grupos.
En tercer lugar, y creemos que es más importante, enviar a un niño de forma imperativa a que juegue a un juego le da una idea nociva de lo que es un sector que lleva un siglo creciendo, intentando diversificarse y crecer a base de romper con los estereotipos de que los juegos de mesa son o juguetes para tener a niños ocupados o deberes que estudiar. Esa frase es una simplificación de nuestra tercera y mayor razón por la que no pensamos tener un club de ajedrez. Y como tenemos mucho espacio, listamos los detalles de por qué creemos que llevar a un niño a taller de ajedrez es contraproducente:
Si es obligatorio, no es un juego, son deberes: Creemos que sobra decir que los niños odian los deberes y las tareas impuestas, sobre todo si no son conscientes de la necesidad de que lo hagan. Enviarles a un club de ajedrez es como decirles que tienen que estar ahí por obligación y relacionarán un juego con obligaciones, y sentirán rechazo de él
Solamente aprenderá a jugar a un juego: Se piensa en un club de ajedrez como forma de hacer que el niño practique la estrategia y resolución de problemas. Y si bien es cierto, enfocarse al ajedrez hará que solamente pueda solucionar problemas de ajedrez. El desarrollo mental de un niño es largo y complicado, y es importante hacer que practique numerosas formas de resolver problemas y de realizar estrategias. Para este caso, hay cientos de este tipo de juegos de estrategia sin azar que se engloban dentro del género "abstracto" como Tholos, Abalone, Shogun, Patchwork, Onitama, Blokus, Hive, ¡Pingüinos!, Tak, Pueblo, Othello, Okiya, Coral, Donuts... Todos ellos presentan diferentes problemas , con lo que el cerebro no se acomoda a una única forma de pensar. Hay miles de juegos de estrategia que pueden poner a prueba el cerebro de una persona de mil formas más.
Se da la imagen de que está mal divertirse jugando: No nos entiendas mal, hay gente que se divierte jugando al ajedrez. Pero cuando haces que la única opción de juego fuera de los juegos de juguetería es el ajedrez y que se va para aprender y para ser listo, estás dejando que el niño piense que los juegos de mesa y por ende una forma de divertirse, o son juegos para los que eventualmente va a sentir que es muy mayor, o juegos aburridos.
De todas formas, si tu niño realmente quiere por su propia voluntad aprender a jugar al ajedrez e ir regularmente a un club, que sea por su propia voluntad, y no impuesto por sus padres. Creemos que el ajedrez es un juego maravilloso, pero es un mundo que se nos escapa a nosotros como club que queremos extender y difundir un sector y afición con cientos de miles de juegos diferentes, no reducirnos y encasillarnos a solamente uno.